Rubén Rodrigo

Nocturno Frente a la Continuidad de los Parques

5 de noviembre 

Nocturno frente a la continuidad de los parques es la primera exposición individual de Rubén Rodrigo en la Galería Álvaro Alcázar. La muestra reúne ocho pinturas inéditas, escogidas en diálogo con las particularidades arquitectónicas de la galería y planteadas como un conjunto articulado, en el que cada obra establece vínculos con las demás y adquiere nuevos matices y significados.

La exposición se articula en torno a dos paredes enfrentadas, cada una con una composición y un carácter cromático propios. En una, cuatro pinturas forman un políptico en el que una masa oscura recorre los lienzos, ocultando o revelando la materia cromática. En la pared opuesta, el color adquiere mayor protagonismo en un conjunto de cuatro obras: un díptico central, flanqueado por dos pinturas laterales, evoca la estructura de un retablo. Entre ambos conjuntos se establece un juego de tensiones entre lo centrífugo y lo centrípeto, la concentración y la apertura, la presencia y la ausencia de luz. Las distancias entre las obras funcionan como intervalos que articulan el recorrido y dotan al conjunto de una temporalidad propia.

El punto de partida de la exposición es un díptico de la serie Continuidad de los parques, en el que dos pinturas realizadas en momentos distintos se apoyan la una en la otra. Su encuentro revela las afinidades energéticas que pueden surgir entre obras aparentemente autónomas. A partir de esta relación, Rubén Rodrigo selecciona las demás piezas y construye un diálogo que prolonga su investigación anterior, adaptándola a una nueva disposición espacial.

El título retoma Continuidad de los parques, nombre de una muestra anterior y referencia al célebre relato de Julio Cortázar. En el cuento, la repetición, el cruce entre distintos planos narrativos y la posición del lector como espectador dentro de la propia historia cuestionan los límites entre realidad y ficción. Estos elementos encuentran una resonancia en la pintura de Rodrigo, donde las obras se transforman mutuamente a través de la mirada y la reiteración de formatos, formas y pautas cromáticas construye un lenguaje basado en el ritmo y la variación. La expresión Nocturno frente a añade una dimensión temporal y musical, e introduce cierta gravedad en la continuidad de esta investigación.

El color ocupa un lugar central en la práctica de Rodrigo, que lo entiende como una sustancia viva, portadora de ritmo, tensión y espiritualidad. Su proceso parte de la intuición y se desarrolla sin bocetos ni estudios previos: cada decisión cromática surge de la anterior, de su intensidad, cantidad y disposición sobre el lienzo. La pintura avanza de forma abierta, siguiendo las posibilidades que emergen durante el proceso. La luz y la atmósfera no son elementos representados, sino fenómenos que surgen de la superficie pictórica.

En Nocturno frente a la continuidad de los parques, Rodrigo vuelve sobre una de las cuestiones que atraviesan su trabajo: hasta dónde puede llevarle la pintura cuando deja que el color marque el camino. Las ocho obras comparten una misma búsqueda, aunque cada una responde de manera distinta. El diálogo entre ellas es lo que da forma y sentido al conjunto.

Texto de Rodrigo Magalhães
Catálogo de la exposición

Rubén Rodrigo

Nocturno frente a la continuidad de los parques

November 5th – December 31st

Nocturno frente a la continuidad de los parques is Rubén Rodrigo’s first solo exhibition at Galería Álvaro Alcázar. The exhibition brings together eight previously unseen paintings, selected in dialogue with the gallery’s unique architectural features and conceived as an articulated whole, where each work establishes links with the others, acquiring new nuances and meanings. 

The exhibition is structured around two facing walls, each possessing its own composition and chromatic character. On one wall, four paintings form a polyptych in which a dark mass traverses the canvases, alternately concealing or revealing the chromatic matter. On the opposite wall, color takes center stage across a group of four works: a central diptych flanked by two lateral paintings, evoking the structure of an altarpiece. A play of tensions is established between both sets between the centrifugal and the centripetal, concentration and openness, and the presence and absence of light. The distances between the works function as intervals that articulate the viewer’s path, endowing the ensemble with a temporality of its own.

The exhibition’s starting point is a diptych from the series The Continuity of the Parks, in which two paintings created at different times lean on one another. Their encounter reveals the energetic affinities that can emerge between seemingly autonomous works. Stemming from this relationship, Rodrigo selected the remaining pieces to build a dialogue that extends his previous research, adapting it to a new spatial arrangement.

The title recalls The Continuity of the Parks, the name of a previous exhibition and a reference to the famous short story by Julio Cortázar. In the tale, repetition, the intersection of different narrative planes, and the reader’s position as a spectator within the story itself question the boundaries between reality and fiction. These elements find a resonance in Rodrigo’s painting, where the works mutually transform one another through the viewer’s gaze, and the reiteration of formats, shapes, and chromatic patterns constructs a language based on rhythm and variation. The phrase Nocturne Before adds a temporal and musical dimension, introducing a certain gravity to the continuity of this investigation. 

Color occupies a central place in Rodrigo’s practice, as he conceives it as a living substance, a carrier of rhythm, tension, and spirituality. His process stems from intuition and develops without sketches or preliminary studies: each chromatic decision arises from the previous one from its intensity, quantity, and arrangement on the canvas. The painting progresses in an open-ended manner, following the possibilities that emerge during the process. Light and atmosphere are not represented elements, but rather phenomena arising from the pictorial surface itself.

Throughout this current project, Rodrigo returns to one of the overarching questions running through his work: how far painting can take him when he allows color to lead the way. The eight works share the same quest, though each responds differently. The dialogue between them is what gives shape and meaning to the whole.