Metal Magazine entrevista a Kepa Garraza
Kepa Garraza: poder, monumentos y el arte de hacer dudar
Con más de veinte años de carrera, el artista bilbaíno Kepa Garraza reflexiona en esta entrevista sobre cómo se disputa y se representa el poder hoy. Kepa Garraza se ha consolidado como una de las voces más lúcidas del arte contemporáneo español a la hora de interrogar los relatos del poder. En esta entrevista, publicada originalmente por Nazarena Otero con motivo de su exposición La arquitectura del poder en la Galería Victor Lope de Barcelona, repasa su método de trabajo, su relación con la desinformación y su particular manera de leer la historia para reinventarla.
Un método lento frente a un mundo acelerado
Garraza trabaja despacio: una pieza a la vez y no más de siete horas diarias de producción física. Frente al flujo incesante de información, su ritmo artesanal funciona como una reacción deliberada. Lo resume con una frase que define bien su posición: analiza la realidad del siglo XXI «con herramientas del siglo XVII». El resultado son obras ejecutadas con técnicas pictóricas heredadas del pasado que, sin embargo, hablan del presente con una precisión incómoda.
Monumentos: símbolos del poder en el espacio público
En su proyecto Nuevo monumentalismo, Garraza interviene sobre algunos de los monumentos más célebres del ámbito occidental y sustituye a las figuras homenajeadas por héroes anónimos de apariencia antisistema. La ironía es central: esas nuevas figuras reproducen los mismos códigos de un poder vertical, autoritario y represivo.
El artista entiende el monumento público como un artefacto de legitimación del poder que, por costumbre, casi no percibimos. Por eso defiende retirar del espacio público los monumentos religiosos y considera legítimos los derribos de símbolos esclavistas, como los ocurridos durante las protestas de Black Lives Matter.
Ficción, IA y la delgada línea de lo real
La obra de Garraza siempre ha explorado la frontera entre lo verdadero y lo falso, una obsesión que la irrupción de la inteligencia artificial ha intensificado. Aun así, confía en la capacidad del público de contrastar información; el problema, señala, es la falta de tiempo y paciencia.
Frente a la desinformación, reivindica la ficción como herramienta crítica: «su potencial está en mostrarte situaciones incómodas y hacerte dudar. Si vamos a un mundo donde la ficción solo es autocomplaciente, estamos jodidos».
Redes, algoritmo y oficio de artista
Garraza distingue entre producir para el algoritmo —una recompensa vacía— y usar las plataformas como mero canal sin adoptar sus códigos. A quienes empiezan en el mundo del arte les aconseja paciencia: lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y el proceso creativo siempre va más allá del mercado.