LA GALERÍA ÁLVARO ALCÁZAR ENTREVISTA A RUBÉN RODRIGO
Con motivo de su próxima exposición Nocturno frente a la continuidad de los parques hablamos con Rubén Rodrigo sobre su manera de entender la pintura, su relación con el color y todo aquello que sucede en el taller antes de que una obra llegue a tomar forma.
P: ¿Qué se va a encontrar el espectador cuando visite Nocturno frente a la continuidad de los parques?
R: El espectador se va a encontrar con un grupo de pinturas interdependientes, de formato muy similar, que fluctúan entre lo centrífugo y lo centrípeto, entre ausencia y reminiscencia lumínica. Casi como si habláramos de dos ritmos estacionales con diferentes temperaturas de luz y color.
Tenemos dos paredes enfrentadas con dos secuencias envolventes:
En una de ellas un políptico de cuatro piezas, donde una sustancia oscura se desenvuelve saltando de una obra a otra ocultando o revelando materia cromática.
En la otra un díptico central flanqueado a izquierda y derecha por otras dos piezas a modo de centinelas. Aquí el color se hace más presente y expansivo y las diferentes obras se relacionan entre sí en una configuración que recuerda a un retablo religioso, con un motivo central y dos elementos laterales.
Por tanto, en todo el conjunto, se establecen diferentes distancias, pudiendo éstas ser entendidas como canon inter-objetual o como elipsis temporal.
P: Rubén, ¿Cómo nace esta exposición? ¿Cuál fue el punto de partida?
R: Me gusta articular el trabajo teniendo en cuenta las particularidades de cada espacio, su arquitectura y atmósfera. En este caso el punto de partida es el díptico central, de una serie llamada “Continuidad de los Parques”, dos piezas que se apoyan la una en la otra y cuyo encuentro nos habla de las afinidades energéticas de dos pinturas hechas en momentos temporales distintos. A partir de este encuentro hay una selección de obras que establecen un diálogo con el espectador.
P: ¿Qué hay detrás del título Nocturno frente a la continuidad de los parques?
Suelo usar los títulos de las exposiciones como un acercamiento preliminar al espectador. “Continuidad de los Parques” viene de una exposición anterior. Es el título de un famoso cuento de Julio Cortázar donde repetición, metaliteratura y, en concreto, el papel del lector como espectador dentro de la propia narración son temas importantes para mí a la hora de abordar mi pintura. “Nocturno frente a” amplía su significado y acota el matiz de temporalidad dotándolo de musicalidad y una cierta gravedad.

Políptico de Rubén Rodrigo
P: ¿Cómo definirías esta exposición dentro de tu trayectoria: como un cambio, una continuación o una evolución de tu trabajo?
R: Para mi la evolución natural de las cosas es un constante divagar acerca del hecho mismo de pintar y de cómo yo entiendo la práctica pictórica: explorar el color como sustancia viva portadora de ritmo, tensión y espiritualidad.
P: El color es fundamental en tu obra ¿cómo construyes la paleta de cada pintura?
R: Construyo la paleta siempre sobre la marcha desde la pura intuición. Empiezo con un color como expresión de un deseo y los siguientes son consecuencia directa de lo que acaba de ocurrir, de la intensidad, de la cantidad de color y su disposición sobre el lienzo. Hay una búsqueda reiterada de algo que está por venir, y que nunca sé exactamente qué es pero que suele estar relacionado con lo lumínico y atmosférico, con el misterio, por eso cuesta reconocer el instante en que acontece y todo funciona. No hago bocetos ni estudios previos porque me gusta encontrar cierto nivel de extrañeza en el proceso de trabajo. A veces juego a que los cuadros no son míos y me los encuentro en una exposición, ¿qué tal, qué te parece esto?
P: ¿Hay alguna referencia, literaria, artística o de otro tipo, detrás de esta exposición que quizá el espectador no perciba a primera vista.
R: Desde luego las hay pero no son nada evidentes. En general me interesa el uso obsesivo del lenguaje y la musicalidad de algunos narradores y poetas como Thomas Bernhardt, Peter Handke o Jon Fosse, y eso se traduce, en mi caso, en la repetición de ciertas formas y pautas de color, el ritmo y la intensidad, el ambiente cromático, y en el uso reiterado de los mismos formatos.

Imagen de las obras de la exposición de Rubén Rodrigo
P: Tu trayectoria muestra una investigación constante alrededor del color. ¿En qué momento el color pasó a convertirse en el centro de tu trabajo?• Has trabajado y expuesto en contextos muy distintos (Madrid, Barcelona, Oporto, Roma, Bogotá, Nueva York…) ¿Ha influido alguno de estos lugares especialmente en tu forma de pintar?
R: Siempre tuve mucho interés en las cualidades formales y expresivas del color, pero no fue hasta deshacer la forma y el gesto cuando tuve oportunidad de explorar su autonomía y verdadero potencial. El contexto no suele influirme a la hora de crear el trabajo, pero sí es definitorio en su posterior selección. Intento que mis exposiciones funcionen en conjunto como funciona el color, es decir, de manera reactiva.
P: Hay algún artista contemporáneo cuya obra estés mirando especialmente en este momento? ¿Hay alguna pintura reciente que te haya hecho pensar o replantearte algo
R: Hace algunos años descubrí el trabajo de Frank Bowling y últimamente estoy revisitando mucho a Sigmar Polke. Son dos maneras divergentes de abordar la concepción líquida de lo cromático-lumínico, campo de trabajo donde, en gran medida, está ubicado actualmente mi interés.